Borde Costero Reñaca a Concón: del amor al odio.

Por Mauricio Ramírez V.
Profesor de Turismo de Intereses Especiales, Licenciado en Educación, Técnico Universitario en Turismo, Diplomado en Gestión Estratégica en Turismo y Cultura, especialista en Turismo Sustentable y Turismo Comunitario del Centro de Estudios Avanzados en Turismo de la Universidad de Hokkaido, Japón. En estos días cursa el Magister en Gestión e Innovación del Turismo de Intereses Especiales en la Universidad Austral de Chile y se gana la vida con su emprendimiento Terramedia, empresa dedicada a los viajes y al Turismo. En Facebook y Twitter soy @DonMaurozz.

Un Domingo cualquiera de Otoño del 2015, salgo a caminar el borde costero desde Playa Amarilla hasta la Roca Oceánica y el paisaje es realmente maravilloso, sin embargo, circular a pie es poco alentador. Una cantidad importante de “runners” y muchos ciclistas salen cada mañana y tarde a ejercitar su cuerpo y alma, sin embargo se hace complejo: esquivar micros, autos, pasar de la calle a un pequeño espacio de precipicio al mar, y viceversa, basura, entre otras cosas, hacen de esto una verdadera osadía, teniendo un borde costero, creo que de los más bellos de nuestro país, está prácticamente abandonado y a su suerte.

Un tema legal que se viene arrastrando hace años entre los municipios de Concón y Viña del Mar es sobre quién administra la Roca Oceánica, y toda la burocracia incluida, tiene en abandono a esta maravilla de la naturaleza, basura, senderos no marcados, ausencia de pasamanos, son problemas habituales en este lugar y que solo dañan la imagen de dicho atractivo.

Otro punto aparte son los proyectos inmobiliarios que están en carpeta y en construcción en el mismo camino. Menciono esto, ya que veo con mucha preocupación el estado de esta ruta, que como todos sabemos es esencial en el circuito turístico de Concón y de la Región. Este camino reviste una vital importancia por su incidencia en el perfil turístico, tanto de Viña del Mar como de Concón.
Mantenerlo en esta situación causa graves daños a la imagen turística, no solo a su carácter de camino y se extiende a las actividades turísticas y deportivas en su totalidad.

Implementación de Miradores, asientos, ciclovías, facilitar espacios con mayor seguridad para que los deportistas puedan hacer sus actividades, harían de nuestro borde costero sin duda más hermoso de lo que es, aportaría al turismo y podríamos incluirlo en algún circuito turístico, soñar no cuesta nada, tengo fe que en el futuro será así.

Si obviamente me sorprende la negligencia de las autoridades respectivas para enfrentar estos problemas y resolverlos de manera adecuada o al menos dar soluciones “parche” (algo que sea) mientras se buscan las definitivas, un borde costero más amigable sería mucho más lindo de que lo que es actualmente. Puede ser que salgan un día temprano a trotar y vean a lo que se exponen.

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